Típicos mitos y errores

Es necesario comenzar con la frase, “no hay alimentos buenos y malos’’, sino buenas o malas dietas, es decir, frecuencias de consumo y cantidades adecuadas o inadecuadas que hacen equilibrar o desequilibrar nuestra dieta. Por tanto, no podemos clasificar a los alimentos según sean mejores o peores para la salud, sino que tenemos que hablar de distintas formas de alimentarnos que pueden ser más o menos beneficiosas.

Vamos a ver algunos de los mitos más frecuentes en alimentación:

“El agua engorda”

El agua no aporta energía, por tanto, no puede hacernos ganar o perder peso. Es un elemento esencial en nuestro organismo y posee múltiples funciones, sin embargo entre ellas no está la de aportar energía.

Tan sólo los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) y el alcohol, pueden aportarnos energía (Kcal).

“El pan engorda”

El pan es un alimento básico en nuestra dieta y característico de la Dieta Mediterránea. Su valor calórico es de 277 Kcal por 100 g.

Lo único que nos engorda son las calorías consumidas de más y que no son gastadas por nuestro organismo, almacenándose en forma de grasa. Procedan las calorías de donde procedan.

“El huevo es malo”

Al mito del huevo siempre le ha acompañado el mito de que al ser rico en colesterol, su consumo produce una elevación del colesterol de la persona que lo consume. Sin parase a pensar si ese es el único factor que hace subir el colesterol y sin apreciar su gran valor nutricional.

El colesterol es un componente muy importante para las células de nuestro cuerpo pero no es un nutriente esencial, ya que puede ser sintetizado por el organismo (colesterol endógeno) y también puede ser aportado por la dieta (colesterol exógeno). Se encuentra exclusivamente en alimentos de origen animal. Los niveles de colesterol en sangre están influenciados por la alimentación y el estilo de vida.

El huevo contiene cantidades importantes de colesterol (217 mg por un huevo de peso medio 64 g), pero los efectos negativos que se le atribuyen en cuanto a ser el principal factor en la elevación del colesterol sanguíneo no están justificados. Y es que sabemos hoy que el consumo excesivo de productos ricos en ácidos grasos saturados (procedente principalmente de alimentos de origen animal) eleva más el colesterol que productos ricos en colesterol en sí.

“Comer la fruta de postre engorda”

La fruta es el postre perfecto en una comida equilibrada. Cada fruta a porta unas calorías, como se ha comentado ya, nos engordarán las calorías consumidas y no gastadas.

Por ello, no nos va a engordar más o menos la fruta según el momento del día en el que la comamos. Lo que sí hay que tener en cuenta es la cantidad y la frecuencia con la que consumimos, que si es superior a lo recomendado, puede desequilibrar nuestra dieta. En ocasiones, y sobre todo cuando se están realizando dietas de adelgazamiento, suele tomarse antes de las comidas debido a su efecto saciante (contenido en fibra) para así ingerir menos cantidad de comida. También es falsa la idea de que debemos tomar la fruta separada de las comidas para así aprovechar mejor sus vitaminas.

Siempre que se pueda, perfectamente lavada, es preferible tomarla con piel. Se recomienda consumir más de 2 o 3 piezas de fruta al día.