EL MEMBRILLO

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EL MEMBRILLO
El origen del membrillo se sitúa en Persia pero, desde muy pronto, invadió nuevos territorios debido a su resistencia a condiciones adversas y porque ya desde la antigüedad clásica era una fruta muy apreciada. El nombre latino de Cydonia tiene su origen en un paisaje cretense, famoso, al parecer, por la calidad de sus membrillos. Para los griegos, el membrillo fue símbolo de amor y de fecundidad, para los romanos fue ingrediente fundamental en la elaboración de perfumes. Todavía hoy en día es muy habitual en estas fechas otoñales coger unos cuantos membrillos y dejarlos durante unos días en el frutero para que desprendan ese característico y agradable olor. Para Hipócrates (s.IV a.C) era la fruta más aprovechable con fines curativos y Plinio el Viejo, lo recomendaba para el tratamiento de hasta veintiuna dolencias. Aun cuando no existe confirmación médica de los efectos que se le atribuyen, el membrillo continúa siendo una fruta muy valiosa desde el punto de vista fisiológico y nutricional. Es sorprendente su alto su contenido pectina, taninos y fibra, siendo su consumo eficaz contra las diarreas. Las semillas del membrillo se componen, en una quinta parte, de sustancias expectorantes con efectos curativos en inflamaciones y catarros. Esta función expectorante se consigue poniendo las semillas a remojo en agua caliente. Además presentan una gran cantidad de sustancias mucilaginosas curativas. Aplicado como uso tópico o externo el mucígalo del membrillo es bueno para las quemaduras solares, la piel agrietada, las excoriaciones, los labios secos y los ojos inflamados. Las semillas de membrillo secas, simplementes chupadas, resultan muy efectivas como caramelos contra la tos. Pero hay que evitar masticarlas porque son muy amargas. Nutricionalmente, por 100g de porción comestible, el membrillo tiene un 86,4% de agua y tan sólo nos aporta 27kcal, que proceden, principalmente, de los 6,8 g de hidratos de carbono. Como todas las frutas, apenas tiene proteínas (0,4g) y, después del níspero (10,2g de fibra) es la fruta que más fibra contiene (6,4 g); tiene también calcio (14 mg), el potasio (200mg) y vitamina C o ácido ascórbico (13mg). (Tabla de composición de alimentos O. Moreiras et al.). Como el membrillo contiene muchos taninos y puede ser a veces duro y leñoso, no es posible comerlo crudo, siendo necesario cocerlo previamente. Para ello es necesario frotarlos con un paño para eliminar la pelusilla. Luego se corta por la mitad, se eliminan las semillas y con un cuchillo afilado se corta su carne en forma de dados. Se utilizan tradicionalmente para fabricar jaleas, carne o dulce de membrillo y mermeladas, que contienen mucha pectina. La palabra mermelada tiene su origen en el vocablo portugués para el membrillo “marmelo”, lo que indica la utilización principal de este fruto. Obviamente, la composición nutricional de estos postres que se elaboran a base de membrillo no es la misma que la de la fruta, principalmente por la adición de azúcares para su elaboración, lo que hace que su aporte energético sea mayor (263 kcal), los hidratos de carbono también (70g) y que se reduzca su aporte de fibra (3,2g) y de agua (40%). Los membrillos también son aptos para la obtención de zumos y se emplean para elaborar vinos y licores. Con ellos pueden prepararse jarabe de membrillo o suflé que proporcionan al pastel de frutas un toque muy delicado. Tienen otras muchas aplicaciones en postres dulces. En España se prepara con los membrillos una pasta, el dulce o la carne de membrillo, que es muy habitual como acompañamiento de queso o pan. Su aporte energético (215kcal), aun siendo mayor que el del membrillo, es menor que el de las mermeladas, por su mayor contenido en agua (30%). En el Oriente Próximo y en el norte de África se sirven los membrillos troceados y cocidos como guarnición para carnes y aves, siendo, desde el punto de vista nutricional, la forma más adecuada de consumirlos. Hay membrillos pera y membrillos manzana, y ambos tipos pueden ser más o menos lisos o estriados. Aparte de la forma, la diferencia estriba en la firmeza de la carne y en el aroma. El membrillo pera tiene un sabor más suave, es más blando y presenta menos células pétreas, en tanto que el membrillo manzana presenta una carne dura y seca y muchas células pétreas, pero, a diferencia del primero, es mucho más aromático. Se cultiva fundamentalmente en Turquía, en todos los países de la franja mediterránea y en los Balcanes; y, también, en Japón y E.E.U.U. En Europa por lo general se cosecha en octubre aunque raras veces llega a los mercados, exceptuados los de venta directa, los semanales y en las “boutiques” de los alimentos. La conservación del membrillo en cámaras frigoríficas es temporal; así, exige 0ªC de temperatura y una humedad relativa del aire del 90-95% para una conservación de 2-3 meses. Y, en casa, debe estar en un lugar frío y aireado un máximo de 8 semanas. Un almacenamiento más largo desencadena el oscurecimiento de su carne. Al comprar los membrilos estos deben ser duros, pesados, sin daños y de un intenso color amarillo. Las frutas de color más claro pueden madurar perfectamente a temperatura ambiente. Los membrillos muestran muchas veces unos pequeños puntos que no influyen en absoluto en su calidad. Pueden conservarse en el frigorífico durante varias semanas. El fruto entero es difícil de congelar, pero el pure de membrillo sí es apropiado para la congelación. Aunque esta fruta se conserva bien, se estropea con bastante rapidez si su corteza presenta golpes.
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